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Aug

The Problem. The Premise. The Predicament - Marco Belmonte (2 of 14)

22

Jul

The Good News Tour Introduction - Brad Cole (1 of 14)

12

Apr

Fortaleza mia

20

Feb

The another side of Acts - Part 3 - David Asscherick.avi

12

Feb

The another side of Acts - Part 2 - David Asscherick

05

Feb

The another side of Acts - Part 1 - David Asscherick

14

Nov

la verdad en La Biblia: Él, descendió Del monte

aprendededios:

Por: Marcos S. Correa París

La historia del leproso en Mateo 8:1-4 comienza de forma muy diferente a Marcos 1:40 y Lucas 5:12. Jesús, “descendió del monte” (Mateo 8:1) y se encuentra con un leproso al cual sana cuando “extendiendo su mano le toco, diciendo: Quiero, se limpio.”(Mateo 8:3)….

25

Oct

Estudios Sobre Daniel: 5. ¿CUANDO EMPEZÓ EL JUICIO DIVINO? (Los 2300 días)

 

La Biblia habla de un juicio que todos te­nemos que afrontar, del cual nadie escapará. Daniel vio el juicio en sesión (Daniel 7:9,10). Jesús habló de un juicio en el cual todos deben rendir cuenta (Mateo 12:36). Cuando Pablo habló ante Félix mencionó el juicio (Hechos 24:25). Y la profecía de los 2300 días sería la el comienzo exacto de ese juicio de Dios.

 

1. ¿Qué largo periodo profético se presenta en Daniel 8?

"Y él me dijo: Hasta dos mil y trescientos días de tarde y de mañana; y el santuario será purificado." Daniel 8:14.

 

2. ¿En qué periodo de la historia de esta tierra podemos esperar que se cumpla esta visión?

"Vino luego cerca de donde yo estaba; y con su venida me asombré, y caí sobre mi rostro. Empero él me dijo: Entiende, hijo del hombre, porque al tiempo se cumplirá la visión" Daniel 8:17. La Versión Moderna es más explícita, pues traduce esta última expresión con más claridad, diciendo: "Para el tiempo del fin es la visión."

 

3. ¿Cuándo empezaron los 2300 días?

En Daniel 9:24, el ángel Gabriel explicó que las setenta semanas, o 490 años, serian “determinados,” o cortados, o designados para el pueblo de Dios. Estos 490 años fueron cortados de un periodo más largo. Este periodo eran los 2300 días o años mencionados en esta visión. Por lo tanto, los 490 años y los 2,300 años tienen el mismo comienzo. Es decir, el decreto para restaurar a Jerusalén, dado por Artajerjes en octubre del año 457 A.C. marca el comienzo de los 2300 años.

 

4. ¿Cuándo terminarán los 2300 años?

Siendo que los 490 años fueron cortados de los 2,300 años y aquellos terminaron en el año 34 de la era cristiana, los 1,810 años restantes de los 2,300 años terminaron en 1,844.

 

5. ¿Qué santuario había de ser purificado en 1844?

El santuario mencionado en Daniel 8: 14 debe referirse al santuario celestial, por cuanto el santuario terrenal hacia casi 1,800 años que ya no existía. Jesús sentenció a los judíos: “He aquí vuestra casa os es dejada desierta.” Mateo 23:38. Cuando Cristo murió en la cruz, el velo del templo se había roto en forma sobrenatural. Y Jerusalén y el templo fueron destruidos por los romanos en el año 70 de nuestra era.

 

6. ¿Qué significa la purificación del santuario?

"Y esparcirá sobre él de la sangre con su dedo siete veces, y lo limpiará, y lo santificará de las inmundicias de los hijos de Israel." "Porque en ese día se os reconciliará para limpiaros; y seréis limpios de todos vuestros pecados delante de Jehová." Levítico 16:19,30.

 

Nota: El santuario terrenal se limpiaba una vez al año mediante el ofrecimiento de un sacrificio de sangre. Este servicio se conocía como el servicio de expiación. Era un tiempo de juicio, en el cual todo registro de pecado era eliminado del campa­mento de Israel.

 

7. ¿Qué está involucrado en la purificación del santuario celestial?

 

En 1844 Cristo entró en el lugar santísimo del santuario celestial, exactamente como el sumo sacerdote terrenal entraba en el lugar santísimo del santuario terreno en el día de la expiación. Aunque no hay pecado en el cielo, se debe realizar una obra de juicio acerca de los registros del pecado (Eclesiastés 12:14 y Apocalipsis 20: 12).
 

Este juicio en el cielo que empezó en 1844, es un juicio investigador. Esto es necesario para que cuando Cristo vuelva a esta tierra, pueda traer consigo las recompensas. En este juicio se juzgará primero al año y las fuerzas que están detrás de él, vindicando de ese modo a Dios ante el universo. Este juicio permitirá también a Dios vindicar y defender a su pueblo genuino (Apocalipsis 3:5).

 

Durante los mil años mencionados en Apocalipsis 20, se revisará el registro de los impíos, con la asistencia de los justos; y la ejecución de las sentencias se realizará al fin de esos mil años.

 

Cristo indicará el cierre del juicio investi­gador cuando él diga: “El que es injusto, sea injusto todavía: y el que es sucio, ensúciese todavía: y el que es justo, sea todavía justificado: y el santo sea santificado todavía. Y he aquí yo vengo presto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según fuere su obra.” Apocalipsis 22:1 1,12.

 

8. En el juicio investigador, ¿quién será el abogado de los justos?

Léase Daniel 7:9,10, 13. “Si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.” 1 Juan 2:1. Léase también Juan 5:22 y 17:2.

Nota: El anciano de días mencionado en Daniel 7, es el Padre. Los ángeles son sus ministros. ¡Cuan maravilloso es tener de defensor en el juicio de Dios al que nos creó y nos redimió! (Hechos 17:31).

 

9. ¿Cuál es la norma por la cual seremos todos juzgados?

"El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre. Porque Dios traerá toda obra a juicio, el cual se hará sobre toda cosa oculta, buena o mala."

Eclesiastés 12:13,14. Léase también Santiago 2:10-12 y 1:22-25.

 

10. ¿Será justo el juicio?                    

"Y de Sión se dirá: Este y aquél han nacido en ella; y fortificárala. Jehová contará cuando se inscribieren los pueblos: este nació allí. Salmo 87:5,6.

 

Conclusión

Vivimos ahora en la hora más solemne de la tierra, porque el juicio de Dios está en proceso en el cielo. Ahora es cuando debemos examinar nuestro corazón y confesar y abandonar nuestros pecados. Si lo hacemos Dios nos perdonará. Léase 1 Juan 1:9. Esta es la manera, en que podemos mandar anticipadamente nuestros pecados al juicio (1 Timoteo 5:24). 

La Palabra De Dios

01 

Los Adventistas del Séptimo Día creen que: 

Las Sagradas Escrituras compuestas del Antiguo y Nuevo Testamento, son la Palabra de Dios escrita, otorgada por inspiración divina mediante hombres santos de Dios que hablaron y escribieron movidos por el Espíritu Santo. En su palabra, Dios ha transmitido al hombre el conocimiento necesario para la salvación. Las Sagradas son una revelación infalible de su voluntad. Son la norma de carácter, la prueba de la experiencia, la autoridad reveladora de las doctrinas, y el registro fidedigno de los hechos de Dios en la historia.

Ningún libro ha sido tan amado, tan odiado, tan reverenciado, tan condenado como la Biblia. 

La Revelación Divina 

¿En qué formas se ha revelado Dios mismo y qué función cumple la Biblia en su revelación? 

Revelación General: 

La vislumbre del carácter de Dios que proveen la historia, la conducta humana, la conciencia y la naturaleza con frecuencia se llama revelación general porque está disponible a todos y apela a la razón. Los cielos (Salmos 19:1) La naturaleza (Romanos 1:20); La familia (Isaías 66:13; Salmos 103:13. 

Revelación Especial: 

El pecado limita la revelación que Dios hace de sí mismo. Tanto mediante el Antiguo y el Nuevo Testamento Dios se reveló así mismo ante nosotros en una forma específica, no dejando lugar a dudas en cuanto a su carácter de amor. 

Primeramente se reveló mediante los profetas; luego la revelación máxima, mediante la persona de Jesucristo (Hebreos 1:1, 2). Necesitamos conocer a Dios mediante Jesucristo (Juan 17:3; Efesios 4:21). Y mediante las Escrituras Dios penetra en nuestras limitaciones mentales, morales y espirituales, comunicándonos su ansiedad por salvarnos. 


El Foco de las Escrituras: 

Jesucristo es el foco de la Escritura. El AT presenta al Hijo de Dios como el Mesías, el Redentor del mundo; el NT lo revela como Jesucristo, el Salvador. Jesús está colocado al centro del escenario del drama cósmico. El tema del amor de Dios, particularmente como se ha visto en el sacrificio de Cristo en el Calvario, es la mayor verdad del universo, el foco de la Biblia. De modo que todas las verdades bíblicas, deben estudiarse en torno a esta perspectiva. 

El Origen de la Escrituras: 

La autoridad de la Biblia tanto en asuntos de fe como de conducta, surge de su origen. Los mismos escritores sagrados la consideran distinta de toda la demás literatura. Se refirieron a ella como las Santas Escrituras (Rom.1:2), Sagradas Escrituras (2Tim.3.15), y Palabra de Dios (Rom.3:2; Heb.5:12) 

La individualidad de las Escrituras está basada en su mismo origen. (Isa.1:1; Amos 1:1; Miq.1:1; Hab.1:1; Jer.38:21) 

Los escritores señalaron al Espíritu Santo como el Ser que inspiraba a los profetas a comunicar los mensajes al pueblo. (Neh.9:30; Zac.7:12; 2Sam.23:2; Eze.2:2; 11:5,24, Miq.3:8) 

El NT reconoció el papel del Espíritu Santo en la producción del AT. (Mar.12:36; Hech.28:25; 1Ped.1:10; 2Ped.1:21; Heb.3:7; 9:8) 

Los escritores del NT reconocieron también al Espíritu Santo como la fuente de sus propios mensajes. (1Tim.4:1; Apoc.1:10; Hech.1:2; Efe.3:3-5) 

Dios las escribió, no con sus manos, sino con otras manos más o menos cuarenta pares-, en un periodo de más de 1500 años. Y por cuanto Dios el Espíritu Santo inspiró a los escritores, Dios entonces es el autor. 

La Inspiración de las Escrituras: 

2Timoteo 3:16. Griego theopneustos: Inspiración, literalmente significa alentada de Dios, Dios respiró la palabra en las mentes de los hombres. La inspiración es el proceso mediante el cual Dios comunica sus verdades eternas.

El proceso de inspiración: 2Pedro 1:21 Estas revelaciones fueron incorporadas en el lenguaje humano con todas sus limitaciones e imperfecciones; sin embargo, permanecieron como el testimonio de Dios. Dios inspiró a los hombres, no las palabras. (1Cor.14:32) La inspiración genuina no anula la individualidad ni la razón, integridad o personalidad del profeta. Podemos tomar como ejemplo la relación de Moisés y Aarón (Ex.7:1; 4:15,16) 

En una ocasión Dios mismo habló y escribió las palabras exactas. (Ex.20:1-17, 31:18; Deut.10:4,5) sin embargo, aun éstas tuvieron que ser expresadas dentro de los límites del lenguaje humano. 

Como se dijo de Cristo, también se puede afirmar de la Biblia que aquel verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (Jn.1:14) 

La Biblia no enseña inspiración parcial o grados de inspiración. Estas teorías son especulaciones que le quitan autoridad divina. 

La exactitud de la Escrituras: 

La inspiración de las Escrituras garantiza su veracidad. Es claro que, si bien es cierto que los manuscritos antiguos varían, las verdades esenciales han sido preservadas. Es muy posible que los escribas y traductores de la Biblia hayan cometido pequeños errores. Sin embargo, la evidencia de la arqueología bíblica revela que muchos así llamados errores fueron solamente malentendidos de parte de los estudiosos. 

La Autoridad de las Escrituras: 

Las Escrituras tienen autoridad divina porque en ellas Dios habla mediante el Espíritu Santo 

Los derechos de las Escrituras: 

Los escritores de la Biblia testifican que sus mensajes vienen directamente de Dios. (Jer.1:1; 2:9; Eze.1:3; Ose.1:1; Joel 1:1; Jonás 1:1; Ageo 1:13; 2Crón.36:16; Eze.2:4; Isa.7:7) 

A veces el agente humano que Dios usa queda en el trasfondo. (Mat.1:22) 

Pedro clasifica los escritos de Pablo como la Escritura. (2Ped.3:15,16; Gál.1:12; 1Tim.5:18; Luc.10:7) 

Jesús y la autoridad de la Escritura: 

A través de todo su ministerio, Jesús destacó la autoridad de las Escrituras. (Mat.4:4,7,10; Luc.20:17; 10:26) 

Jesús colocó la Biblia por sobre todas las tradiciones y opiniones humanas. (Mar.7:7-9; Mat.21:42; Mar.12:10,26) 

Jesús creía firmemente en la autoridad de la palabra profética y revelaba lo que señalaba hacía él. (Jn.5:39,46; Luc.24:25-27). Sin reservas Cristo aceptó las Sagradas Escrituras como la revelación autoritativa de la voluntad de Dios. 

El Espíritu Santo y la autoridad de la Escrituras: 

Sin la iluminación del Espíritu Santo nuestras mentes nunca podrían comprender correctamente la Biblia, ni tan sólo reconocerla como la autoridad divina. (1Cor.2:11,14; 1:18) Las Sagradas Escrituras y el Espíritu Santo nunca pueden estar separados. El Espíritu Santo es tanto el autor como el revelador de las verdades bíblicas. 

Cuánto abarca la autoridad de la Escritura: 

Toda la sabiduría humana debe estar sujeta a la autoridad de la Escritura. Al juzgar la Palabra de Dios con normas humanas perecederas es como si tratáramos de medir las estrellas con una vara de medir. La Biblia no debe estar sujeta a las normas humanas. (Isa.8:20) Las Escrituras ejercen autoridad aún sobre los dones que vienen del Espíritu Santo. (1Cor.12; 14:1; Efe.4:7-16) 

La Unidad de la Escrituras 

La lectura superficial de la Escritura producirá una comprensión superficial de la misma. Cuando así se lee, la Biblia resulta ser un conjunto de relatos, sermones e historias. Sin embargo los que la abren para obtener iluminación del Espíritu de Dios, los que están dispuestos a buscar con paciencia y oración las verdades ocultas, descubren que la Biblia expone una unidad fundamental en la que enseña acerca de los principios de salvación. La Biblia no es monótona. 

Las verdades del AT y el NT, a pesar de haber sido escritas a través de muchas generaciones, permanecen inseparables; no se contradicen unas a otras. 

Dios bondadosamente nos llama para que le conozcamos mediante su Palabra. En ella podemos encontrar la rica bendición de la seguridad de nuestra salvación. (2Tim.3:16,17) 


E.S.H.J. 17-09-02 



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Oct

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